Hubert de Givenchy el gran maestro de Haute couure

El mundo de la moda ha perdido uno de sus grandes talentos. Hubert de Givenchy ha sido el último de la generación de diseñadores de la alta costura francesa. En este artículo conmemoramos su increíble trabajo que ha marcado una huella inolvidable en la alta costura.

En los años 50 , Givenchy presentó su primera colección con piezas únicas e innovadoras, como la blusa Bettina, dando una nueva dirección a la elegancia con sencillez. De este modo creó los vestidos con el mínimo de costuras posible, fascinando así el cuerpo de la mujer:

“El vestido debe seguir el cuerpo de una mujer. No es el cuerpo el que debe adaptarse al vestido”

Con esta idea, Givenchy demostró su admiración por las mujeres y su particular visión de la moda, que todos deberíamos tener.

El diseñador francés marcó su fama al crear prendas personalizadas para princesas y primeras damas de la alta sociedad en los mediados del siglo XX, como Jackie Kennedy o la duquesa de Windsor. Su cliente más querido fue la legendaria actriz Audrey Hepburn que compartió la misma admiración hacia Givenchy

“El es más que un diseñador, es un creador de personalidad”.

Hepburn encargó al diseñador francés que hiciera los vestidos emblemáticos que llevó en sus películas más reconocidas, como Breakfast in Tiffany, Sabrina y Funny Face.

En Sabrina 1954

En Funny Face, 1957

En los premios de Oscar 1954

Uno de los diseños más icónicos de Givenchy es el vestido negro del desayuno en Tiffany’s

Givenchy fue el cortesano de Audrey Hepburn no solo en las películas, sino también en la vida real. En su matrimonio con Andrea Dotti, Audrey lució un mini-vestido de lana de manga-larga en color rosa-pálido, diseñado por su amigo intimo. Su legendario pañuelo que llevaba en su cabeza estaba hecho del mismo tejido que su hermoso vestido, creando un aspecto icónico que era dramáticamente diferente a el velo de novia tradicional.

En su boda con Andrea Dotti

Hubert de Givenchy formaba parte de una generación de diseñadores que buscaban la perfección de principio a fin, utilizando telas de alta calidad cosidas con extrema atención a los detalles acabados con técnicas manuales que consumen mucho tiempo.